Trace Evidence

1 de abril – 13 de junio 2021

“… las obras de arte son los medios más íntimos y energéticos de ayudar a los individuos a compartir las artes de vivir”

“Art as Experience” de John Dewey, 1934.

 

[I. Arte como experiencia]

 

En el arte, la presencia de la fisicalidad crea simbiosis. Un intercambio entre el artista y el observador que depende del acto de crear para entender la propia creación. Este registro de actividad reside principalmente en el proceso. Cuando este se vuelve visible, cuando un artista conscientemente deja un rastro de vida, se da cuenta que su trabajo sobrepasa la observación casual para transmitir la pureza de la imperfección y la complejidad de la expresión humana.

 

Las obras de Tom Anholt, Igor Moritz, Sola Olulode e Ivana de Vivanco en “Trace Evidence” divulgan entornos materiales y mentales a través de narrativas de existencias culturales compartidas. Esta exposición indaga en la necesidad de la biografía, haciendo referencia a los entendimientos fundamentales del ensayista Roland Barthes y su doctrina de “la muerte del autor” y cómo el carácter no necesita interpretar la condición. En vez de eso, favorece aquellos retazos compartidos de circunstancias, episodios e incidentes. El arte como una experiencia vivida.

 

La artista chilena-peruana Ivana de Vivanco invita a desvelar identidades e historias ocultas, persiguiendo la revelación en la materialidad de la arcilla y el óleo. Destaca por la teatralidad de sus obras, que son tan dramáticas como discretas. La obra “Western Hand” tiende un puente entre la figuración y la abstracción para ofrecer una metáfora de la escritura de la historia a través del prisma del colonialismo. Encontrar la continuidad en hechos y sufrimientos clandestinos universalmente reconocidos para constituirse como tal, de Vivanco alude a la complejidad de la emoción. Su pintura “Recognition Failure” es reaccionaria al intentar leer la avaricia, el dolor y la culpa, expresando las imposibilidades de la omnisciencia tanto en la realidad como en la pintura. La escultura “Triple Drama” es contradictoriamente vívida en su desvelamiento de la melancolía, hecha cómica en su adopción de colores primarios y un semblante de dibujos animados.

artwork badreljundi Christi drinking coffee in a Balaklava Igor Moritz
IGOR MORITZ, Christi drinking coffee in a Balaklava, 2021
Óleo sobre lienzo de lino 140 x 90 cm
IVANA DE VIVANCO, Western Hand, 2021
IVANA DE VIVANCO, Western Hand, 2021
Óleo sobre lienzo 40 x 36 cm
IVANA DE VIVANCO, Triple Drama, 2020
IVANA DE VIVANCO, Triple Drama, 2020
Yeso, acero, acrílico, pigmentos, resina
SOLA OLULODE, Walking Study, 2021
SOLA OLULODE, Walking Study, 2021
Monoimpresión sobre papel A1
TOM ANHOLT, The Merchant’s Daughter, 2020
TOM ANHOLT, The Merchant’s Daughter, 2020
Óleo sobre tabla 60 x 50 cm
SOLA OLULODE, Whatever the Weather, 2021
SOLA OLULODE, Whatever the Weather, 2021
Pastel, carboncillo, tinta, óleo y pigmento sobre lienzo 200 x 140 cm
IGOR MORITZ, Błażej in Christmas Sweater, 2020
IGOR MORITZ, Błażej in Christmas Sweater, 2020
Lápiz de color sobre papel pintado con lienzo 48 x 68 cm
IVANA DE VIVANCO, Recognition Failure, 2020
IVANA DE VIVANCO, Recognition Failure, 2020
Óleo sobre lienzo 27 x 27 cm
SOLA OLULODE, Falling in Love, 2021
SOLA OLULODE, Falling in Love, 2021
Monoimpresión sobre papel A1
TOM ANHOLT, Lisa I, 2018
TOM ANHOLT, Lisa I, 2018
Óleo sobre tabla 115 x 75 cm

[II. trazos materiales]

A la vez que los personajes emergen, estos revelan el crisol del proceso. Los artistas de “Trace Evidence” cuidan las fases de la experiencia en las que las obras de arte cobran vida. Por esta misma razón, no evitan momentos de resistencia o tensión, cultivándolos en cambio por su potencial de insuflar espíritu a la escena estática. En los óleos del artista basado en Reino Unido, Tom Anholt, los trazos materiales se detectan en las texturas contrastadas que sacan historias del pasado y el presente. El retrato imaginario “The Merchant ‘s Daughter” sale a la superficie desde su superficie a capas. Las acciones de destrucción y reconstrucción, donde los elementos son arañados y borrados, son reminiscencias del ejercicio exploratorio del origen. Consciente de la tendencia a verse absorbido por los detalles, Anholt crea distancia en su obra “Lisa I”. Poniendo el énfasis en el movimiento y la modificación, contando una historia de lo que venía antes.

 

La pintura táctil “Whatever the Weather” de la artista británica-nigeriana Sola Olulode gira en torno a esta investigación, deformando el tiempo y el espacio a través de la reformulación de uno de sus trabajos anteriores. Envueltos por dos figuras danzantes, quedan restos desvanecidos de los amantes originales. El cercano y a la vez distante abrazo está simultáneamente teñido con nostalgia y rodeado de una luz solar gloriosa. Un momento creado mediante la fijación de la tristeza y la alegría, dos opuestos que tienen tendencia a encontrarse juntos. La obra se convierte en algo más que una simple copia para reconocer la evolución a la vez que une nociones de intimidad, memoria y alivio.

 

[III. existencia susceptible]

En escenas que ponen en valor la vida como una serie de falsas conexiones, Olulode ejemplifica la experiencia como un bi-producto de la interacción entre el ser orgánico y su entorno. Los monotipos “Walking study” y “Falling in Love” retratan el cálido abrazo de el amor queer donde el exceso de tinta se transfiere de uno a su siguiente, continuando una anécdota de nostalgia e impresión de tacto.

 

También creyendo que el arte es el ser; siendo enfrentado por sí mismo o con el otro, el polaco Igor Moritz emplea sus experiencias personales para crear retratos familiares que exploran la unión de la esencia íntima y el mundo exterior. Su obra “Christi drinking coffee in Balaklava” y el dibujo “Błażej in Christmas Sweater” flirtean con la mímesis a la vez que rompen con las reglas de la perspectiva, proporción y realismo. En lo mundano de sus sujetos repetidos descansa una sutil apreciación por lo profundamente personal, las interacciones cotidianas y las conversaciones que son desestimadas por insignificantes. Las obras de Moritz son crudos momentos para ser registrados, pero también olvidados, y que nunca son vistos en su totalidad. Una pierna cortada por la rodilla o un torso llenando desproporcionadamente el espacio nos muestran una viñeta de una historia más amplia.

 

“Trace Evidence” es una exposición colectiva que nos guía alrededor de una sucesión de obras análogas en su caracterización de una existencia vulnerable.

 

“La tarea consiste en restaurar la continuidad entre las formas refinadas e intensificadas de la experiencia que son las obras de arte y los eventos, hechos, y sufrimientos cotidianos que son universalmente reconocidos como experiencia”

“Art as Experience” por John Dewey, 1934

Texto por Vanessa Murrell.

 

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